EL CORAZÓN DEL PIRINEO CATALÁN

Desde La Seu d´Urgell a Vielha por el puerto de la Bonaigua

La Seu d’Urgell es lugar de paso de multitud de mototuristas de toda España camino de Andorra, cuyo puesto fronterizo se encuentra a no más de 20 km. Es sabido que en la capital de ese pequeño principado, Andorra la Vella, hay una gran oferta, y a buen precio, de todo tipo de equipamiento para motos y motoristas. Aparte de eso, el sitio ofrece bien poco de interés.

Se suele pasar de largo por La Seu, pero esta ciudad pirenaica de aspecto desastrado posee rincones de indudable encanto y bien merece una parada, aunque sólo sea para echar un vistazo a la Catedral (La Seu significa eso, la Catedral).

Se abandona La Seu por la N 260, dirección Lleida, para continuar por Adrall, 8 km más adelante, y, después, hacia la carretera que conduce a Vielha por el camino de Sort y el puerto de la Bonaigua. El trayecto discurre por profundos y alargados valles que ocupan el estrecho espacio por el que discurren los ríos, y por las alturas que separan unos valles de otros. Los 53 km que separan La Seu d’ Urgell de Sort son muy sinuosos, pero la carretera no es demasiado estrecha. Nos encontramos en el corazón del Pirineo catalán.


La subida hasta Pallerols se hace entre una densa arboleda y las hermosas vistas hacia el valle del río Segre, pero el resto del recorrido hasta lacollada del Cantó (1.600 m) y el descenso, prácticamente hasta Sort, discurre por un paisaje descarnado, sensación que produce al estar desprovisto de árboles.

Sort es un pequeño núcleo de casas de piedra y tejados de pizarra que se disponen alrededor de una iglesia. Como otros muchos núcleos, cuenta con restaurantes y alojamientos, reflejo de la intensa demanda turística que sufre el valle. Desde este punto la masa montañosa se encrespa considerablemente. El camino sigue en todo momento el curso sinuoso del Noguera Pallaresa, encorsetado por las formidables paredes rocosas que se elevan a uno y otro lado, formando en la altura un perfil abrupto en forma de dientes de sierra. Paisajísticamente, el tramo es de una belleza espectacular.

Desde Sort hasta el cruce hacia Espot, que es el acceso oriental del Parque Nacional de Aigüestortes, la carretera apenas salva un leve desnivel, se encuentra en buen estado y su trazado es de una sinuosidad agradable. Tramo apropiado para conducir relajadamente. Desde el cruce hasta Espot, la carretera asciende vertiginosamente y el trazado se hace más convulsivo, aunque no se encuentra en malas condiciones. La subida ofrece estupendas vistas sobre el valle y permite apreciar la profundidad del mismo.

Espot es una aldea muy bien equipada, tratándose de la última base para quienes deseen adentrarse en el Parque Nacional de Aigüestortes y alcanzar el estany (lago) de Sant Maurici. En esta misma localidad hay una oficina de información. ¡Ojo!, para entrar con la moto en el parque hay que, o bien madrugar, ya que sólo permiten el paso a los primeros 175 vehículos, o bien hacerlo después de las 18 h, cuando el acceso es libre.

El puerto de la Bonaigua y la val d’Aran

De vuelta al valle, se llega enseguida (6 km) a Esterri d’Àneu, ya en pleno ascenso hacia el puerto de la Bonaigua. Se cruza València d’Àneu,un pequeño caserío con una encantadora iglesia con campanario rematado por un agudo chapitel de pizarra. Cerca se encuentra la Mata de València, una gran masa forestal constituida por abetos.


El ascenso al puerto de la Bonaigua (2.072 m) tiene un dibujo endiablado, vueltas, revueltas y más vueltas, sobre un piso que atestigua unos inviernos inclementes. Se cruza por tramos densamente arbolados y en todo momento están a la vista las imponentes alturas del Pirineo Central, cubiertas de nieves eternas (pico de Moredo, 2.760 m). El descenso desde el puerto presenta, más o menos, las mismas características, esto es, un serpentín a veces en mal estado de conservación.

En lo alto del puerto no hay ningún tipo de servicio, ni gasolinera, ni cafetería, ni nada que se le parezca. Es de una soledad hecha de vastas praderas que permanecen verdes cuando no están bajo las nieves y donde pastan caballos salvajes. Unos 5 km antes de Baqueira, la carretera gana en anchura y las condiciones mejoran ostensiblemente. Baqueira es el centro de acogida de muchos esquiadores que, en temporada, utilizan las cercanas pistas de Baqueira Beret. Prácticamente, todos los edificios son hoteles, fondas, restaurantes, tiendas, etc.

Un poco más adelante, en la otra orilla del Garona, la pequeña población balnearia de Arties. Nos encontramos en el valle de Arán (la val d’Aran). Su clima y ubicación, y la historia que de ello se ha derivado, le han proporcionado una personalidad muy acusada que se manifiesta tanto en su paisaje, de extensas praderas alpinas, bosques de hayas y abetos de extraordinarias proporciones, como en su arquitectura tradicional y la lengua aranesa (que no es una variante del catalán, como pudiera pensarse, sino del occitano), una reliquia lingüística que aún permanece viva.

La capital de la val d’Aran es Vielha (974 m), en el vértice de las dos de las depresiones que constituyen el valle. Su localización posee un gran atractivo, mucho más del que muestra la ciudad misma. Visitada por miles de franceses, a los que se unen, según temporada, esquiadores o veraneantes, es un lugar cuajado de supermercados, tiendas de todo tipo, restaurantes y otros servicios. Sólo para los que gusten de jaleo.

Fuente: Anayatouring.com

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