hebreo

Israel ha descubierto el Pirineo. Los israelíes ya son, después de los catalanes, la 

segunda nacionalidad en número de visitantes al Parque Nacional de Aigües-
tortes i Estany de Sant Maurici. Según los datos de 2012, los extranjeros fueron
ese año el 18% de los 299.658 visitantes del parque. Y de ellos, el 30% eran is-
raelíes. Lo que más les atrae son las montañas vírgenes, los ríos de aguas bravas
y los pueblos que conservan su antiguo encanto, lejos de las masificaciones de
los territorios con mucha tradición turística. Son unos clientes que llegan muy
repartidos a lo largo del año.

La huella del turismo israelí también se ve en restaurantes que ofrecen la carta
en lengua hebrea y han adaptado algunos de sus platos a los requerimientos
de la cocina kosher para los clientes que siguen las normas gastronómicas
religiosas. 

Hace diez años se creó Travel Nexus, una de las primeras agencias de viaje
para conectar Israel con Cataluña y el Pirineo. Este verano impulsa una curiosa
experiencia turística: medio millar de mujeres israelíes pasarán por el Pirineo de
Lleida en una actividad de aventura llamada Reina del Desierto. Este proyecto
se ha convertido en un fenómeno que permite descubrir los rincones más
atractivos del mundo a las mujeres israelíes que quieren probar de qué pasta
están hechas.

A partir de la primera semana de junio y hasta septiembre, grupos sucesivos de
40 mujeres israelíes participarán, de siete días en siete días, en una experiencia
vital que incluye rafting, espeleología, dormir en refugios de montaña, conducir
todoterrenos por pistas forestales y dos travesías que forman parte de los itine-
rarios de las Rutas de la Libertad, que pasan por el Alt Urgell, el Pallars Sobirà,
la Alta Ribagorça y la Val d’Aran.

También la historia liga Israel con el Pirineo. Uno de los atractivos añadidos
para los turistas israelíes es la Prisión-Museo de Sort y las rutas Montañas de la
Libertad, que rememoran el paso de miles de refugiados por la frontera durante
la Guerra Civil, primero, y la Segunda Guerra Mundial después. Este verano hay
unas trescientas prereservas de israelíes para el museo, cuando al cabo del año
lo visitan de forma concertada unas dos mil personas.

Revista Ara Lleida.